SERIE "EL NUEVO PARADIGMA" Entrega 3 (Final)

        • Ø       Todos Habitamos una Realidad de NO-Cambio

En cada ser habita en una realidad que se encuentra más allá todo cambio, que va más allá de los cinco sensorial, existe un núcleo intimo, un campo inmutable que crea la personalidad, el yo y el cuerpo. Ese ser es nuestro estado esencial, es realmente el que es y será. Entendemos el cambio, como aquel:

Cambio incesante pone a girar la rueda de la vida, de manera que la realidad se presenta en múltiples formas.

El cambio es el motor de nuestra vida. Nunca permanece igual, es una transición del acto de dejar fluir, de soltar y de separarnos física y emocionalmente del pasado, para vivir el presente. En realidad, somos seres cambiantes por naturaleza, donde el tiempo y el espacio son simples horizontes pero no son la expresión de la totalidad.

El paisaje cambia, pero el observador permanece igual. El cuerpo es sólo el sitio de los recuerdos.

 

Ø       No somos víctimas del envejecimiento

La enfermedad y la muerte, son parte del mismo escenario, no del espectador, que es inmune a todo cambio. El espectador es el espíritu, la expresión del ser, del Yo eterno. En realidad no somos víctimas del envejecimiento, somos Almas en un cuerpo en evolución y no cuerpos con un Alma anclada.

Cuando la mente se desacelera, el cuerpo también se desacelera. El cuerpo se repara constantemente, pero con frecuencia esta distraído. En el nuevo paradigma, el gobierno de la vida pertenece a la consciencia.

¿Tiene sentido hablar de lo que "había" antes del Big Bang? Puede no tenerlo, pero de hecho es una de las preguntas más habituales que se suelen hacer al científico. Incluso elucubrar sobre lo que ocurrió desde t=0 segundos hasta t= 4,3.10 – 24 segundos, el tiempo de Plank, es sumamente especulativo. Lo que está claro es la implicación de la Relatividad General y la Mecánica Cuántica en el microentorno del Big Bang.

 En particular, es necesario introducir la noción de función de ondas del Universo, ya que en los instantes iniciales, el Universo se debió comportar de forma similar a una partícula subatómica, y como es bien conocido, en el ámbito de lo atómico se manifiesta abiertamente la dualidad onda-corpúsculo. En el Universo primitivo, durante la época en la que la Cosmología Cuántica es válida y durante un período de tiempo de 4,3.10 – 24 segundos, el Universo, es decir, todo lo que lo constituye, participa de esa dualidad onda- partícula. Esto significa que, al ser como una onda, no se le puede localizar en el espacio ni en el tiempo, y por tanto, no se puede hablar del punto cero del tiempo, del origen del tiempo, ni del origen del espacio. La pregunta ¿cuál es el origen del espacio y del tiempo?, carece de sentido, al igual que nuestra experiencia de lo cotidiano no tiene cabida dentro del comportamiento cuántico.

 Cabe la posibilidad de plantearse al Universo inicial como una partícula, una partícula cuántica sujeta, por lo tanto, al Principio de Indeterminación de Heisenberg: tampoco podríamos conocer en este caso el origen exacto del tiempo ni del espacio. Independientemente de que el Universo se comporte como una onda o como una partícula, no es posible acceder al propio origen del espacio y/o del tiempo.

¿Y antes del Big Bang?. La respuesta a esta pregunta aún no se conoce, pero sí se pueden ofrecer algunos rasgos generales sobre la posible transición de un antes a un después del Big Bang. Dentro de la Física actual pueden considerarse dos escenarios para la transición, que corresponden a las dos únicas posibilidades matemáticas que admiten las ecuaciones. Un escenario se conoce como "creación de la nada", y el otro, "creación sin fronteras".

CREACIÓN DE LA NADA

 En este escenario tiene lugar la materialización del Universo a partir de la nada, en un instante de tiempo cuya duración es compatible con el Principio de Incertidumbre.

Aquí es importante recalcar que la nada, para los físicos, es el vacío cuántico, la ausencia de todo excepto de fluctuaciones. El vacío cuántico es tal que, cuando se perturba, da lugar a materia más antimateria, a la generación de "algo" y exactamente la misma cantidad de "antialgo". El vacío debe de contener tanto al espacio-tiempo como a un anti espacio-tiempo; pero según la Cosmología cuántica, la naturaleza del espacio-tiempo es tal que su némesis coincide consigo misma. La fluctuación del vacío cuántico produce el espacio-tiempo, y en principio todas las geometrías posibles serían igualmente probables. Pero considerando fluctuaciones en la propia geometría, podrían distinguirse unas geometrías de otras. La geometría que, debido a la fluctuación, se convirtiese en la que sobreviviría mejor, se convierte en la más probable, y por ello, la que define y determina en gran parte la posterior evolución del Universo. A partir de la creación de la nada y una vez que el espacio-tiempo ha evolucionado hacia un estado en que la geometría ya se ha diferenciado, el Universo emergente se puede describir mediante la Cosmología clásica, según la cual podemos comprender su evolución desde el Big Bang hasta hoy.

 CREACIÓN SIN FRONTERAS

 La creación sin fronteras es más abstracta que la creación de la nada y, por tanto, más difícil de visualizar con palabras. La idea esencial es que no es posible asignar un comienzo al espacio-tiempo en la época de la Cosmología cuántica, un comienzo único y especial. El Big Bang estaría representado por un punto en una hipotética esfera, pero al ser todos los puntos de la misma equivalentes, todos serían candidatos a Big Bang en las mismas condiciones. Para que esto sea cierto, la esfera sobre la que describimos la creación debería tener un radio nulo en el momento en el que se creó el Universo, y al no existir ningún punto cuando se creó, vemos que el origen de los tiempos, el instante del Big Bang, es inalcanzable en sí, no tiene frontera.

 Resumiendo, la creación sin fronteras consiste en un escenario según el cual el Universo emerge como consecuencia de la imposibilidad lógica de establecer un origen único de los tiempos.

 COSMOLOGIA Y MECÁNICA CUÁNTICA

 Las dos descripciones del "antes del Big Bang", creación de la nada y sin fronteras, han de ser consideradas como propuestas matemáticamente rigurosas para describir el origen del Universo, pero nada más. No podemos acceder, por ahora, a una evidencia experimental, aunque, evidentemente, estos escenarios no son metafísicos. Ciertas preguntas que nos hacíamos antes dentro del contexto de la Filosofía y la metafísica, hoy nos las hacemos dentro de la Física, y encontramos respuestas coherentes con el método científico.

 Las dos respuestas descritas no deben ser aceptadas como "la verdad", sino como algo comprensible a través de la Física que conocemos hoy. La Cosmología, aplicada al entorno del Big Bang, es una Cosmología cuántica, una aplicación de la Mecánica cuántica al origen, por lo que debe diferenciarse de la Cosmología clásica, aplicable a la evolución del Universo después de la Era de Plank. Sin embargo, para poder aplicar la Mecánica cuántica al Universo primitivo, hay que modificarla, pues su aplicación al átomo y a las partículas elementales, que es evidente, no es válida, no es adecuada para la Cosmología cuántica, al menos por dos razones.

 En Mecánica cuántica, es posible la división del sistema físico en observador y observado, pero el Universo es el todo, incluye al observador. Es más, el observador y las medidas que hace no pueden ser importantes a la hora de describir el Universo temprano, cuando no existían ni el observador ni las medidas. Pero hay otra razón por la que hay que modificar la Mecánica cuántica si queremos aplicarla al origen del Universo; en ella, existe una diferencia esencial entre el espacio y el tiempo, una diferencia que es necesario eliminar si se quiere extender la Mecánica cuántica a la Cosmología. En Mecánica cuántica, el tiempo no puede fluctuar, mientras que en Cosmología cuántica es esencial que el espacio-tiempo fluctúe.

 Algún día podremos concluir si el Universo se creó de la nada o surgió por creación sin fronteras, y quien puede dar la solución es el fenómeno de las ondas gravitatorias, oscilaciones del propio espacio-tiempo que se generan, según la Relatividad General, cuando tienen lugar cambios importantes en la densidad de la materia o en cualquier otro proceso que afecte a la estructura del espacio-tiempo. En el Big Bang se produjeron copiosas cantidades de ondas gravitatorias, es evidente, pues se "movieron" grandes cantidades de espacio-tiempo y de materia. Las diferencias entre ondas gravitatorias producidas en creación de la nada y en creación sin fronteras son claras, pero el problema es poder detectar esas ondas. La construcción de detectores de ondas gravitacionales es un hecho, y sus descubrimientos permitirán, a medio plazo, determinar de forma precisa cómo fue realmente el nacimiento del Universo.

A nivel de la realidad observable, éstas fuerzas aparecen como separadas y sin ninguna relación. A principios del siglo XIX se consideraban cuatro fuerzas fundamentales: la gravedad, la electricidad, el magnetismo y la fuerza de corto alcance entre moléculas responsable de la cohesión de la materia. Merced a los avances de la física, la electricidad y el magnetismo se redujeron a una misma fuerza, quedando sólo dos fuerzas básicas: la gravitación y el electromagnetismo, ambas de largo alcance. Sin embargo la explicación de la estructura nuclear introdujo, rápidamente, dos nuevas fuerzas de corto alcance. La fuerza fuerte que enlaza protones y neutrones, juntos, en el núcleo y la fuerza débil que media cierta transformación de una partícula a otra, como la desintegración beta de un núcleo radiactivo. (La radiación b son electrones expulsados del núcleo debido a la desintegración de un neutrón. El neutrón se desestabiliza "desarmándose" en un protón, un electrón y un neutrino; estas últimas dos partículas son expulsadas del núcleo).

Volvemos a tener cuatro fuerzas.

Se ha encontrado una profunda relación entre el electromagnetismo y la interacción débil que las catapulta hasta las mismas puertas de la unificación total. A pesar de su obvia relación, la conexión no es tan estrecha como en el caso de la electricidad y el magnetismo; de momento habrá que seguir suponiéndolas fuerzas distintas.

Dos partículas pueden intercambiar una partícula virtual sin violar la ley de conservación de la energía las fuerzas que mantienen unidos a los protones dentro del núcleo. Sin embargo, cuando nos acercamos al escalón del tiempo y del espacio, infinitamente pequeño (utilizando la escala de la superunificación de las fuerzas Planck) el tiempo involucrado en este proceso de fluctuación es de aproximadamente 4,3.10 – 24 seg. La velocidad a la que el protón virtual puede viajar es la velocidad de la luz, por lo que la distancia que puede recorrer a esa velocidad en ese tiempo es de 1,3.10 – 13 cm., el campo se unifica con todas las leyes de la naturaleza

 

Con esto finalizamos la SERIE "EL NUEVO PARADIGMA". Nos gustaría mucho recibir sus comentarios y puntos de vista al respecto.

 

Comentarios

creo que mi hijito es indigo


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